Hoy fui a una feria de periodismo y literatura. Antes de ir revisé la programación. Había varias conferencias, muchas de ellas interesantes. También vi que tenían talleres y había uno sobre inteligencia artificial (IA).
Bueno, es que es un festival de periodismo y literatura. No quiero ir a un taller de IA. Díganme «retrógrada» o lo que quieran, pero un taller de IA es para otro tipo de festival, tal vez de tecnología o algo parecido. Pero para un festival de periodismo y literatura, ¡NO! No quiero ir a un taller de esos en este festival.
Sabía que el taller de IA estaría enfocado en la literatura y el periodismo, pero es que estas dos últimas, para mí, son ARTE, y la IA no lo es.
Así trate de imitar el arte de los humanos, la IA no es arte y nunca lo será.
El arte es hecho por los humanos, para los humanos. Por más que intente reproducirlo, nunca lo conseguirá. Para hacer arte se necesita alma y la IA claramente no la tiene.
Jamás podrá escribir como un humano, dibujar como un humano, pintar como un humano, cantar como un humano ni componer como un humano. Para mí, por mucho que lo intente, no lo podrá hacer. Estos son oficios de humanos porque, como dije anteriormente, se necesita alma para realizarlos.
Pueden ponerle 10.000 libros a la IA, de los mejores escritores de la historia. Pueden tratar de entrenarla todo lo que quieran, pero jamás podrá igualar en el arte a un humano.
La sensibilidad es exclusiva de los humanos.
Entonces no, no me interesa ir al taller de IA aplicada al periodismo o a la literatura. Prefiero un taller en el que enseñen a escribir, a crear un manuscrito o incluso a usar una máquina de escribir.
La tecnología nos está sobrepasando, pero el arte no lo permitirá.
Diama Orozco

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