Hay momentos que nos paralizan, y se quedan para siempre en nuestra mente. De vez en cuando, vuelven y se dan una pasada para recordarnos cuándo fuimos felices, que no todo es malo o ha sido malo. Que lo injusto de la vida vale la pena cuando hay destellos de felicidad y de total plenitud en el alma. Un ambiente, una escena, una persona, una canción, un perfume… nos recuerdan que hay cosas que valen el esfuerzo de vivir.
Diama Orozco
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